leyenda Amazonense: LA LOCA ROSA

Hace mucho tiempo en el apacible pueblo Jivi San José del Vichada (Colombia) vivió una hermosa joven llamada ROSA. El cacique era el líder de la comunidad y estaba reconocido como un gran jefe. Sin embargo, de él se hablaba muy mal entre las mujeres, ellas le temían, pues, se decía que las golpeaba, maltrataba, y cuando ya no le gustaba, las dejaba.

Cierto día de la primavera vio a la joven Rosa con toda su hermosura bañándose en el río Vichada, de inmediato se enamoró.  Trató el casamiento con la familia e informó a la comunidad. Al llegar el día, ROSA sintió temor y decidió fugarse con una amiga llamada María. Justamente en el puerto de la comunidad se encontraba un bongo cargado de fibra de chiquichiqui y mañoco listo para zarpar con rumbo al puerto de Samariapo (Venezuela). Así lo hizo, a media noche aquellas jóvenes de 15 años se introdujeron en el bongo, ocultadas entre la fibra y el mañoco navegaron varios días, al sentir el fuerte calor salieron del escondite y  se dieron a conocer con el capitán de aquella embarcación. Fuero regañadas por éste, pero el mismo aceptó llevarlas hasta Samariapo, al conocer la razón del por que la  joven  ROSA huía para no casarse con el cacique.

Ya en Venezuela ROSA y María se hospedaron en el Barrio Monte Bello en la casa de familiares de María, Los Mussolini. Pronto se dedicaron al trabajo de lavar y planchar ropa, limpiar casas  de familias en las avenidas 23 de enero, y Orinoco. ROSA creció y se convirtió en una mujer Jivi muy hermosa, codiciada por hombres de la localidad. Sin embargo, una tarde salió a pasear y al regresar a la casa donde vivía, fue golpeada por hombres que la interceptaron en la oscuridad. Llegó a la casa ensangrentada con fuertes dolores en el cuerpo y la cabeza diciendo que la golpearon hombres de su pueblo por haber abandonado a su esposo en El Vichada.

A partir de este momento, ROSA presentó continuos dolores de cabeza, perdió el sentido de la memoria y siempre estaba enferma, ya no trabajaba. Entonces en la casa donde vivía era rechazada porque no aportaba dinero para la comida. Llegó el momento en que la corrieron  y no consiguió más trabajo por su estado mental.

ROSA se encontraba sola, se marchó al barrio Unión cerca de la piedra y habitó una pequeña cueva al lado donde vivían familiares Jivi. Construyó un pequeño rancho de zinc ayudada por vecinos y acompañada de  perros inicia su aventura en soledad.

ROSA, desde el barrio Unión todos los días se trasladaba acompañada de sus fieles perros, un palo, pañoleta en la cabeza, un saco y una cesta de mamure caminaba por el reciente barrio Cacique Aramare, hasta el basurero municipal ubicado en la carretera 9 de diciembre exactamente donde está la empresa Polar. Allí recogía  estiércol de ganado, botellas de refrescos y de cerveza, potes de aluminio, lechosas, que luego vendía a bodegas y hogares en las avenidas Orinoco y 23 de enero.

Luego ROSA, acompañada de familiares de la piedra de Unión recorre el caño Los Villalobos, caño Loro,  hasta la desembocadura en el Río Orinoco, estos sitios de cacería por los Jivi, allí pescaban bocón, boca chica, mije, galápagos. Esta zona era rica en flores Orquídeas, motivo que ROSA aprovecha para recolectar e iniciar la venta de Orquídeas en el pequeño pueblo de Puerto Ayacucho.

ROSA, continua visitando a aquellas familias donde trabajaba en las avenidas Orinoco y 23 de enero y estas le conceden pequeñas ayudas de trabajo que consistió en barrer solares y frente de las casas de familias: Jordán, Núñez, Argotti, Maniglia, Espinoza, Henríquez, Milano, Hotel las Palmas, Gobernación, plaza, Árabes etc.,  a veces le pagaban con panes o platos de comida, una moneda de cinco bolívares o más según la jornada de trabajo. Estas familias compraban los producto que ROSA recolectaba; estiércol de ganado, orquídeas y  lechosas.

De esta manera y paulatinamente ROSA convierte la afectividad de estas familias en un espacio de trabajo diario, llegando a formar en ella y en su estado mental una conciencia  por mantener limpio el frente de casas y de aquellas avenidas.

 

 

Pronto la ciudadanía de Puerto Ayacucho  identificó estos valores en ROSA,  de barrer y limpiar los frentes de las casas, recolectar y vender orquídeas, lechosas y estiércol de ganado. Las características que presentaba como mujer trabajadora era la de andar con vestido blanco descolorido sin lavar, una escoba de palo fabricado por ella con paja de escobilla, una pañoleta, un saco, cesta de mamure y sus fieles perros que generalmente recogía en el basurero municipal.

El Gobernador del Territorio Federal Amazonas, de la época, reconociendo la labor conservacionista y de limpieza de la ciudad,  le mandó a construir una pequeña habitación de 6 metros de largo por cuatro metros de ancho en el barrio Cacique Aramare, justamente sobre unas hermosas colinas detrás de la familia del señor Rafael Barrios, hoy día en frente de INVIA. Desde allí cada mañana ROSA salía a trabajar con sus fieles perros. En bandada iban y venían por las calles de Aramare día a día a recolectar sus productos al basurero municipal y bosques del caño Los Villalobos.

Una mañana la población de Puerto Ayacucho, recibe la trágica noticia: ROSA muere atropellada por una moto, los médicos del hospital Dr. José Gregorio Hernández hicieron todo lo posible por salvarle la vida, mas no pudieron. Para quienes no  conocían su labor “Murió LA LOCA ROSA”,  y para quienes sabían de su hermosa labor conservacionista de la ciudad de Puerto Ayacucho: ¡murió Rosita!, ¡murió Rosita!  .

 

Texto y dibujo: Rohen Torres

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