Los morichales son fuente de vida

Su gran potencial debe ser explotado para un mayor beneficio social

Venezuela es una tierra con naturaleza privilegiada, que contiene en ella una variada vegetación, tal es el caso de la palma de moriche o también llamados morichales, pues hablar de ellos es hablar propiamente de este país, del agua, de palmas exuberantes y de biodiversidad.

El ecólogo y miembro de la Sociedad Botánica de Venezuela Miguel Angel Sánchez, explica que “los bosques hidrófitos asociados a palmares, como se define en la bibliografía a la conformación de morichales, es un ecosistema muy particular que está restringido a la zona tropical del continente suramericano, y aparentemente su centro de especiación fue la Cuenca Amazónica, desde donde se irradió expansiblemente colonizando las regiones bajas y mal drenadas del norte de Suramérica”.
Este ecosistema se encuentra distribuido en Brasil, Colombia, Perú, Bolivia, Venezuela, Surinam, Guyana, Guayana Francesa y Trinidad, pero en Venezuela, según el ecólogo “su distribución se encuentra restringida a los estados Amazonas (alta distribución), Anzoátegui (cabeceras de Morichal Altagracia), Apure (altamente distribuido) Bolívar (altamente distribuido), Cojedes (Hato Piñero), Delta Amacuro (ampliamente distribuido), Guárico (ampliamente distribuido), Monagas (ampliamente distribuido) y Sucre (hacia el este de Santa Fe)”.
Potenciales usos
Los indígenas waraos son quienes hacen un uso más sustentable de esta palma en el país, “extrayendo de dicha palma más de quince productos diferentes, empleándola eficazmente en su subsistencia. Es por ello que en su lengua, nombran a la palma ojidú que significa árbol de la vida” comenta Sánchez. Uno de los productos más significantes que toman de ella es la médula del árbol, las cual añade el ecólogo “una vez extraída del tronco, luego de lavarla y diluirla, obtienen una harina fina que se denomina yuruma, y es considerada como el único alimento propio del ser humano, y más aún, el único alimento digno de ser ofrecido a sus antepasados”.
Protección para un futuro
 
Hasta los momentos no se encuentra dentro de los parámetros establecidos por la International Union for Conservation of Nature (IUCN) de riesgo, pero siempre es necesario tomar acciones para su protección, ya que este es “un importante sumidero de carbono, además de ser un seguro reservorio de agua dulce y de biodiversidad muy particular” declara el miembro de la Sociedad Botánica de Venezuela.
Aunque este territorio posee una amplia concentración de morichales, no se realiza un uso sustentable del mismo, como por ejemplo, el procesamiento de la pulpa del fruto, la cual añade que “se emplea ampliamente en Perú para cosmetología y preparación de dulcería fina, entre otras aplicaciones”.
Para explorar
 
Los ecosistemas donde naturalmente se expanden los morichales cuentan con amplias potencialidades para la recreación y el turismo. “En ellos se pueden realizar desde recorridos en canotaje (en aquellos de mayor amplitud de curso, como Morichal Largo), así como recorridos a través de los mismos, como experiencia única de realmente sentirse en la rea intimidad con el entorno natural, además de compartir una travesía única” explica Sánchez. 
Añade también que muy pronto existirán estos programas ya que actualmente se encuentran en desarrollo, “como en el caso de algunas iniciativas de trabajo en la comunidad de Mapirito de Monagas, por ejemplo, quienes se encuentran aprendiendo a convivir con el ecosistema y el poder enseñar a otros a compartirlo, como una bella experiencia de vida”.

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